Sunday, May 2, 2010

Losing control.

T.T

Sometimes I feel like I can't deal with the fact that you're so far away from me.

I need you here and life just wants to make me feel like SHIT.

Losing control.

Friday, March 26, 2010

Ya no es mágico el mundo: tu realidad ha cambiado.

"Ya no es mágico el mundo: tu realidad ha cambiado".

Una vuelta a la tuerca y ya no eres nadie, nada. No supiste cuando sucedió: el caso es que tú, el centro del universo, el corazón del corazón de esa persona que amas, eres el otro, estás al margen. Lo comprendes tardíamente porque hay turbulencias en tus emociones, porque te ciegan las cosas que estan sucediendo y no logras asimilarlas y quieres aferrarte al esquema del pasado. Y cuando te das cuenta empiezas a sufrir como el mismísimo crucificado.

El amor pone al descubierto tus puntos flacos. ¿Quieres conocerte de veras? Espera ser traicionado por la persona amada y entonces conocerás al demonio que te habita.
¿Has sentido el dolor del amor?

El amor es un asunto del corazon y ahí duele. Y duele cuando lo que amas; aquello de quien depende tu felicidad, no es tuyo o ha dejado de serlo. Una daga, a quema ropa, con un solo golpe seco,se hunde en tu pecho. Sientes el metal, de pronto, en la intimidad de tu corazón porque descubres una deslealtad, porque desbocaste tus celos una noche de insomnio, porque te invade la incertidumbre, porque algo terrible que te dice la persona amada te hiere brutalmente, porque las circunstancias apremian la ruptura, porque no puede ser lo que ha sido…

El pecho se te oprime fuertemente, te duele hasta el aliento. El estómago se hace nudo, se cierra la garganta. Alguien te sofoca, te ahorca. No duermes, no comes, hay un desasosiego permanente. Te persiguen las sombras. Estás tan débil que un resfriado podria matarte, o una canción; te duelen los poemas, lloras cuando una pareja se besa en la calle o cuando recuerdas tantas cosas a su lado. No te concentras, trabajas, necesitas un trago y pides un cuchillo. Cada instante dices su nombre y es un clavo ardiendo en tu pecho; lo sueñas, lo sudas, lo vomitas. Sales a la calle y crees que se te aparecerà a cada momento, pasas por aquellos lugares donde juntos solían estar y es la peor tortura en tu día.

Lo imaginas, ah, lo imaginas cuando era tuyo, y te arrepientes por los sinsabores que lo hiciste pasar y te enfureces por la manera tan estúpida de perderlo.
LOS AMORES LOCOS SUELEN SER BREVES, INTENSOS, ROMPEN EL CORAZÓN, Y SE RECUERDAN SIEMPRE. Las heridas que causan son curadas por otros, mas sensatos y serenos. Comienzan consolando, curando heridas, consolidando fracturas, encubriendo con besos los tatuajes todavia ardorosos, sobreponiendo sus historias modestas a La Gran Historia que nos rompió el corazón. Al final, la sensatéz logra imponerse a aquella locura que recordaremos SIEMPRE.

Pero ya es muy tarde. Llega un momento en que la persona amada se convierte en un instrumento de tortura letal. Oh, él, que ha sido para ti el nombre mágico de la dicha.

Y entonces, por fin, entiendes que las ecuaciones del corazón son más complejas que el cálculo infinitesimal y la trigonometría; más explosivas que la pólvora, más impredecibles que la conducta de un delirante. Que nada se sabe, que el amor es un ciego guiado por una loca.

La escencia del amor es la libertad, pero para quien ama, la libertad de la persona amada es INTOLERABLE. Quien ama DESEA que esa persona le pertenesca absolutamente. Quiere unirla a sí con grilletes, o herrarla como si fuera una res, o más civilizadamente, firmar ese contrato de pertenencia, hoy llamado matrimonio. Pero la verdad es que, la libertad es el conflicto más poderoso del amor. Su mayor felicidad es cuando dos se funden en uno; y el peor infierno es cuando dos juran ser uno y resultan, por lo menos, tres.

La posesividad, casi inevitable en el amor, lleva a los tormentos mas crueles. Esa es la raíz de lo trágico. Pero ¿quién eres tu para controlarla? Si inconscientemente toda tu vida, tu mundo,tu futuro, tu realidad, tu supervivencia, se vuelve esa persona.

Quienes olvidan su historia estan condenados a repetirla. Y quienes han sido traicionados, aprenden a traicionar. Quizá logren perdonar, pero nunca olvidar. Se desencantan del amor y van agarrando valor.

A tientas nos percatamos de las mudanzas del corazón que primero ama y luego odia, luego se reconcilia hasta que termina separándose, sólo por el gusto de sentir nostalgia, para finalmente hecharse a los amores sin sentido, a recordarnos a cada instante que debemos olvidar al que amamos sin remedio.

El amor que se apaga, o que se muere, cuando en el otro está vivo y ardiendo es el drama, la telenovela barata, pero verdadera.

Mezclas lo dulce con lo amargo, la miel con cualquier veneno y a sorbos te lo vas tragando, con besos e ilusiones, con abrazos y adioses, con recuerdos y canciones, con esperanzas y desilusiones. Y de nuevo empiezas a caer.

Y habrás de enterarte que una versión del infierno es ésta: La persona que amas se va de tus brazos y te deja en el mundo habitado por su ausencia; pero además que esa persona se abandone a los brazos de otra con el mismo fervor que lo hacía en los tuyos, y que le entregue todo, todo… todo lo que te dio a ti, todo eso por lo que enloqueciste , por lo que darias todo lo que tienes. Por su magia, por su dicha, por el paraíso, por su amor. ¿Sabes de lo que estoy hablando?

El dolor sigue y sin remedio la historia de los dos se te va entre los dedos.

Thursday, March 25, 2010

Me C A G A

Me caga TODO.

En serio.

Justo estaba pensando en: ¿Qué hago yo para que cosas tan jodidas sólo me pasen a mí? Y la respuesta llegó como una maldita brisa a mis pensamientos.

- Tú te lo buscas - susurró de forma burlona.

Maldita brisa sabionda hija de puta.

Te odio.

Thursday, March 18, 2010

Deseo.

Imaginarte contorneando esas caderas cada vez que caminas me está volviendo completamente loca.

No puedo siquiera concentrarme en lo que está frente a mí si tú invades mis pensamientos y la necesidad de tenerte se aglomera en mi pecho como una bomba a punto de estallar.

Me quema... Me envenena.

Te juro que si un día de estos vuelves a aparecerte en mis sueños, cuando vuelva a verte de reojo, te tomaré fuertemente de las muñecas y te dejaré sin aliento; con un beso salvaje, escurridizo y desesperado.

¿No me crees? Pruébame... Pruébame y verás de lo que soy capaz.

Tuesday, January 26, 2010

Wednesday, January 13, 2010



Despiertas gritando, como lo has hecho últimamente, sin pretenderlo… Después de que él se fue; después de que mandó al demonio la esperanza de amarte como antes y olvidó las interminables noches de locura juntos. Una lágrima invade tu mejilla y tocas tu pecho, sientes el latir de tu corazón, ahora destrozado. Palpita acelerado, producto de las pesadillas que amenazan con atacarte mientras duermes. Te duele… duele ahí donde descansa tu mano. No puedes creer que de verdad, todo haya terminado. Y que nadie, ni una sola alma te avisara que el dolor… el dolor que sería la muerte, que no te dejaría vivir, te obligaría a pensar que la vida sería mejor si dejases de existir, te llevaría abrir los ojos inundados en lágrimas de rabia y gritar... gritar un ¿Por qué?

Te recuestas de nuevo, dejando que tu cabeza descanse en la almohada, sin haber quitado nunca la mano de tu pecho y contando cada uno de los latidos. Sonríes. Por lo irónica que puede llegar a ser la vida y sin atisbo de vergüenza, reírse en tu cara.

Ya todo te parece tan normal; cada sollozo y suspiro que acompaña a los recuerdos. Como si vivieras de ellos, aunque este viejo dolor aún es nuevo para ti. Ya nada podría doler más que eso, más que sentirte vacía.

Volteas tu rostro al lado contiguo donde descansa tu cuerpo y miras ese lugar dónde ahora debería estar descansando él y por fin mueves la mano de tu pecho; la deslizas hacia ese espacio vacío, lo acaricias con parsimonia, dejando que te queme ese suave contacto. Ruegas a cualquier entidad divina por que esa tortura acabe. Que aunque lo extrañes de esa forma inhumana, dejes de necesitarlo como lo haces, para que al fin se esfume; se alejen todos sus momentos juntos y se quemen en el largo de la noche y del día… pero que todo acabe y te traiga paz.
Te quedas así por interminables segundos, sin moverte ni un solo centímetro, mientras cierras tus ojos y empiezas a recordar tu pasado, ahora tan lejano. Una sonrisa fugaz aparece en tu pequeño rostro, ahora marcado por las interminables noches en vela y las lágrimas que luchan contra tu voluntad de nunca dejarlas salir. Pero, por desgracia el pasado no siempre se queda ahí, y tu sonrisa se desvanece poco a poco al llegar a tu presente; lleno de dudas, dolor y dramatismo. Ya no sabes que ha sido de él, ni siquiera si aún vive, no se ha dignado a llamarte y contarte cómo es su vida después de ti... pero tampoco es cómo si esperas que eso suceda; sólo es una pequeña esperanza, que poco a poco se extingue.


Te sientas en la cama, como acto reflejo a la rabia que comienza a crecer en tu interior y a ese enorme nudo en la garganta que te impide respirar. Sueltas un aullido de dolor seguido por unas pequeñas gotas que salen de tus ojos, sin permiso alguno. Te pones de pie y caminas al cuarto de baño.

Te maldices por lo bajo cuando te vas quitando poco a poco la ropa. Maldices a tu conciencia y a tu corazón, por no ayudarte a sanar la herida que se encuentra al rojo vivo y por que permitan que en días te distraigas dejando de pensarlo, y de repente, como si fuese un pecado mortal, mientras intentas mantener a raya todas esas imágenes, que desaparecieron algunos momentos, te invadan de un solo golpe, sin piedad. Recargas tu cuerpo en el retrete y te estremeces. Las lágrimas no dejan de salir. Molesta de nuevo por tu debilidad, te pones de pie y abres la regadera.

Dejas que el agua caiga en toda tu anatomía, que limpie cada rastro de él, de su olvido y de tu dolor.

- "Te amo y jamás me iré de tu lado... pase lo que pase" - Recuerdas esas palabras que una vez murmuró en tu piel cuando se amaban en ése mismo lugar, y te das cuenta que ahora... no significan más que eso, palabras que se lleva el viento.


Gritas, más fuerte que nunca, como jamás lo has hecho y te dejas caer poco a poco con la espalda recargada en la pared. Recargas ambas manos en tu rostro, para después pasar solamente una de nuevo a tu pecho. Notas que tu pulso ahora es normal y suspiras.

Levantas la vista al techo y pides con el alma que él se encuentre bien, no eres nadie ni nada para desear el mal a alguien más, y menos a esa persona que algún día no trajo más que felicidad y amor en tu vida. Aunque ahora, en ese momento, sea el motivo por el cuál te encuentras así, tirada en el suelo, con unas ganas inmensas de reclamar a quién fuera que permitiera que eso pasara, pero luego caes en la cuenta que la culpa en mayor parte es tuya, por no seguir con tu vida y dejar que ese dolor fuese todo lo que diera indicios de que respirabas, que vivías. Por convertirlo en el centro de tu vida, en lugar de una etapa de ella.

Tienes la esperanza de que tal vez contigo se concrete la inminente prueba de que sí... de amor se puede morir. Porque no hay nada que desees más que el momento en el que sientes ese líquido vital correr sobre todo tu cuerpo; que acaba con toda esa patética y dolorosa obra teatral en la que sólo tú, la única actriz en escena morirás... con final trágico.

Tuesday, January 12, 2010